3. Cascada de Molières
Cerca del túnel de Vielha se encuentra otra de las cascadas del Valle de Aran que merecen una parada. La cascada de Molières nace en las alturas del macizo que rodea el valle del mismo nombre y se precipita hacia el fondo del valle formando un salto visible desde distintos puntos.
El entorno es más salvaje que en otros lugares del valle. Aquí el paisaje es de alta montaña, con torrentes rápidos y praderas alpinas.
Desde la zona de Conangles parten varias rutas de senderismo que permiten acercarse al torrente y disfrutar del sonido del agua bajando con fuerza. No es una cascada tan famosa como otras del valle, pero precisamente por eso suele ser un lugar más tranquilo.
Quienes buscan cascadas en Vielha cercanas a la capital aranesa encontrarán en este rincón una buena opción para combinar naturaleza y caminata.
4. Cascadas de Carlac en Bausen
En el extremo noroeste de la Vall d’Aran, muy cerca de la frontera con Francia, se encuentra Bausen, uno de esos pueblos pequeños que conservan la esencia de siempre.
Desde sus calles arranca un sendero sencillo, ideal para hacer una ruta con niños, que se adentra en prados y en el frondoso bosque de Carlac, dominado por hayas centenarias.
El camino conduce hasta una pequeña cascada escondida entre la vegetación, un rincón tranquilo donde el sonido del agua acompaña el paseo. El recorrido tiene además un componente muy particular ligado a la memoria del lugar.
La tumba de Teresa, el cementerio más pequeño del mundo
En medio del bosque se encuentra la tumba de Teresa, una joven de Bausen cuya historia, marcada por el amor y la rebeldía frente a las normas de su tiempo, sigue formando parte de la tradición del pueblo.
Hoy, su sepultura, en lo que es uno de los cementerios civiles más antiguos de España (y el más pequeño), se ha convertido en una parada inevitable dentro de esta ruta circular para todos aquellos que buscan hacer un recorrido por las leyendas del Valle de Arán.
Es una excursión muy recomendable para quienes buscan caminar con calma, descubrir pueblos con carácter y encontrar pequeñas historias que dan sentido al paisaje.
5. Cascada de Pomèro
En el valle de Pomèro, uno de los rincones menos conocidos de la Vall d’Aran, se encuentra otra de las cascadas en el Valle de Aran que sorprenden a quienes se aventuran hasta allí.
El camino que conduce hasta este valle atraviesa bosques densos y prados donde el paisaje conserva un carácter muy natural. En primavera y a comienzos del verano, el agua desciende por las laderas formando varios saltos.
No es una cascada monumental, pero el entorno compensa con creces la visita. La tranquilidad del lugar y la sensación de aislamiento hacen que sea una experiencia distinta a la de otros puntos más populares.