En época de frío, cuando nos sentimos destemplados, nada puede resultar más apetecible que una buena sopa calentita, y si a mayores sus ingredientes son productos de proximidad la delicia es más exquisita aún.
En el Valle de Arán saben disfrutar de las exquisiteces de sus productos y son sabedores de la dureza de los inviernos en zonas altas de montaña, que no solo obligan a mantener el calor corporal sino a dotar a nuestros cuerpos de la energía suficiente para afrontar las tareas diarias.
Origen de la Olha Aranesa
La conocida como Olha Aranesa es uno de los platos más populares de la zona del Valle de Arán. Esta sopa aportaba energía a los araneses en las épocas invernales casi a diario y se preparaba con los restos de la cosecha y alimentos que permanecían en la despensa.
Lo que desde sus orígenes se cocinó como una contundente sopa elaborada a fuego lento para contrarrestar los fríos del sobrecogedor pero gélido paisaje del valle ha pasado de ser un sabroso pero rudimentario recurso energético a convertirse en un plato muy demandado por los más sibaritas de la alta cocina.
La Olha Aranesa figura como uno de los pocos hervidos más antiguos de Europa que actualmente se encuentran documentados. Es sinónimo de hogar, de gastronomía característica del pirineo catalán y define a la perfección la idiosincrasia de los araneses.
Esta sopa tiene su origen en los ranchos diarios que las familias ganaderas aranesas cocinaban utilizando alimentos sobrantes de la cosecha y se enriquecía con la despensa natural de caza y ganadería características de la zona. Sopas, guisos y estofados típicos del valle pirenaico que compartían su carácter consistente y son un fiel reflejo de su implacable clima.
Pese a ser un habitual en la mesa de las familias campesinas, la Olha Aranesa se prepara de diversas formas, ya que cada casa la elaboraba de un modo diferente y los cocineros actuales siguen recetas heredadas de sus antepasados.
Hoy en día hay muchas versiones de la Olha Aranesa y cada cual presenta sus peculiaridades, pero es evidente la evolución que ha seguido este contundente plato aranés. Sirva de ejemplo que antiguamente la “pelota” de carne estaba exclusivamente compuesta de tocino y miga de pan y las sobras del cocido se calentaban en una sartén o se utilizaban en lascas frías a modo de ensalada.