Trabajar y teletrabajar desde el valle
La economía del Valle de Arán gira en torno al turismo y los servicios. La apertura de Baqueira en los años sesenta cambió para siempre la vida del valle, que durante siglos se había sostenido sobre la ganadería.
Hoy, buena parte del empleo está ligado a la hostelería, el alojamiento, el comercio y la temporada de nieve.
En los últimos años, además, el valle se ha convertido en un lugar elegido por quienes pueden trabajar en remoto. La idea es sencilla y tentadora: cerrar el portátil y estar, en cinco minutos, caminando entre abetos. Antes de dar el paso, conviene comprobar la conexión disponible en la vivienda concreta, porque puede variar de un pueblo a otro.
Lo que conviene saber antes de mudarse al Valle de Arán
Vivir aquí tiene mucho de elección consciente. Ten en cuenta que adentrarse en el Mountain Living tiene su lado romántico, pero también sus reglas. Alguna cosas que deberías tener en cuenta son:
El valle tiene lengua propia. El aranés, variante del occitano, es lengua oficial en el Arán junto al catalán y el castellano. Escucharlo en la calle, en los carteles y en las escuelas forma parte de la identidad del lugar, y aprender algunas palabras es la mejor forma de empezar a sentirse de aquí.
El coche es casi imprescindible. Las distancias dentro del valle son cortas, pero el transporte público es limitado, especialmente en los pueblos pequeños.
El invierno se prepara. Cadenas o neumáticos de invierno, leña o calefacción a punto y cierta flexibilidad con los planes cuando nieva con fuerza.
Encontrar vivienda requiere paciencia. Buena parte del parque de viviendas se destina al alquiler vacacional y la oferta para residir todo el año es reducida. Empezar por una estancia de varios meses ayuda a conocer el terreno.
Desde Luderna podemos ayudarte en este trámite, además nuestros agentes pueden asesorarte con los primeros pasos para vivir aquí. Estaremos encantados de darte la bienvenida a nuestro hogar.
El valle está mejor conectado que nunca, pero sigue siendo montaña. Durante siglos, el Arán quedaba prácticamente aislado en invierno. La apertura del Túnel de Vielha, en 1948, cambió esa realidad. Hoy, Toulouse queda más cerca que Barcelona, un detalle que dice mucho del carácter de este valle que mira a ambos lados de los Pirineos.