Para muestra, el Valle de Arán
Desde el ocre al marrón más intenso pasando por dorados, beige y acaramelados, miremos donde miremos, este privilegiado enclave del Pirineo de Lérida nos regala tintes cromáticos que son fiel reflejo de la explosión otoñal de color.
Las temperaturas en otoño animan a pasear y a disfrutar de lugares al aire libre donde rodearnos de tonos color tierra en los que la vegetación se reconcilia con el clima ofreciéndole sus mejores galas.
El Valle de Arán es un espacio único para recorrer y donde realizar múltiples actividades. Prueba de ello son sus rutas de senderismo como las que te mostramos a continuación.