Entrevistador - "¿Cuándo empieza a cambiar el perfil del URTAU? ¿Llegaron a convivir los trabajadores jugando a las cartas con los turistas de nieve?
MÓNICA - "Sí, desde luego. La transición se hace de una manera al final muy natural. Porque al tiempo que llegaba gente de fuera, que al principio no eran muchos evidentemente, empezó a cambiar la sociedad del mismo valle. Ya no era el tipo de público del hombre que viene sólo 6 meses a trabajar, sino que ese señor ya se había traído a la familia. Por lo que los domingo empezamos a ver familias en los pocos restaurantes de por aquí. Luego empezamos a ver a amantes de la montaña, los puros, que venían a disfrutar del esquí o del entorno. Así que al final, como ves, todo fue de manera muy natural, mezclándose gente del valle con gente de fuera, todo muy progresivo. Sobretodo familias, que por supuesto, al principio no sólo venían para el fin de semana por lo que costaba llegar hasta aquí, sino que se quedaban temporadas más largas y querían salir a comer de vez en cuando.
En cualquier caso no hubo ninguna sensación de que fuera algo que llegase de golpe, de manera disruptiva, y que nos obligase a adaptarnos en poco tiempo. No nos dimos ni cuenta, y poco a poco fuimos cambiando. Todo fue muy natural y muy convergente."
Entrevistador - "A principios de siglo XXI llegan los locales de Vielha y Bossòst. Sólo hace falta ver cómo están de llenos ambos dos (sobretodo el de Vielha) cuando pasamos por delante para entender que ha sido un éxito más para vuestra historia. Sin embargo... ¿La gente sigue prefiriendo escaparse a la taberna original a Arties?"
MÓNICA - "¡Bua, pero no me preguntes eso! -se ríe- A ver, siendo sinceros, el cliente de toda la vida prefiere Arties, eso está claro. Porque al final, cuando vas a cruzar la puerta de Arties, al primero que vas a ver en la barra es a mi tío Javi. Que siempre ha estado ahí. Y al primero que vas a ver en la cocina es a mi padre Rafa, que al final, siempre ha estado en la cocina. Entonces, obviamente, el cliente que nos conoce desde hace más de 50 años, prefiere Arties. Es una gran familia. En cuanto al servicio y la comida pues evidentemente procuramos que sean idénticos, están estandarizados, pero la calidez y la acogida original e histórica, tienes que ir a Arties."
Entrevistador - "Nos ha chivado un pajarito que este verano habéis empezado con el delivery a domicilio. Cuéntanos cómo ha evolucionado tu cliente, en cuanto a demanda, en los últimos años. ¿Era una demanda ya del cliente de siempre? ¿Está más relacionado con las nuevas generaciones de clientes? Cuéntanos."
MÓNICA - "La verdad que nosotros hace 5 o 6 años empezamos con el catering a domicilio. Pero claro: era catering. Es decir: comidas muy grandes de 40 o 50 personas que se podían reunir en casas con un servicio exclusivo. Nosotros, en esta dinámica, desplazábamos a nuestro equipo a estas casas particulares, y ahí fue donde nos dimos cuenta de que muchos clientes nos solicitaban que podíamos realizar pedidos a domicilio.
A raiz de la situación sanitaria actual nos pusimos completamente en la piel de nuestro cliente, y nos preguntamos lo siguiente: " Si yo me voy al Valle, con mi familia, e intento disfrutar al máximo de uno de los potenciales que tenemos que son los espacios al aire libre, pocas aglomeraciones etc... ¿Querré meterme en un restaurante?" Pues la verdad es que probablemente no. Si no tengo sitio en la terraza, por mucho que estemos respetando las distancias interpersonales y todas las normativas de higienización, yo, como cliente, seguramente no quiera meterme en un restaurante. Es más, si pudiera, preferiría quedarme en el confort de mi casa. Pero a la vez, estoy de vacaciones. ¿Voy a querer preparar la comida todos los días? ¿Voy a querer fregar los platos siempre? Pues de nuevo, probablemente tampoco.
Y ahí llego nuestra decisión, en abril, de montar toda una estructura que estuviese del lado del cliente y que pudiese repartir a domicilio o favorecer la recogida en nuestros restaurantes. En ése sentido, estamos a punto de sacar una aplicación propia para que el cliente tenga la mejor experiencia posible con nosotros, disfrutando de la comida de siempre sin inconveniente ni dificultad."
Entrevistador - "¿Y cuál es el auténtico ganador de la carta del URTAU?"
MÓNICA - "Ay, madre mía -se ríe de nuevo- pues mira, la verdad, depende de la época."
Entrevistador - "¿Te pongo en un compromiso?"
MÓNICA - "Totalmente" -se ríe-
Entrevistador - "Eso es que es divertido. Es lo que la gente quiere saber."
MÓNICA - "Francamente, como te digo, depende de la época del año. Si estamos en verano, mis grandes embajadores son las tapas. Es el tapeo, porque al final estamos donde estamos y somos quién somos y nos encanta tapear en familia o con amigos. En verano las ganadoras son las bravas, los pinchos y las carnes. Intentamos que la carne sea de mucha calidad y el cliente se da cuenta, repitiendo mucho todo lo relacionado con la brasa. Entre los más pequeños, que son los que mandan al final, son las hamburguesas caseras de URTAU, en las que nos encargamos de elaborar tanto la carne como el pan. Les chiflan.
Pero si nos vamos a invierno, nuestros reyes son la olla aranesa (cómo no) y que hacemos con la receta de mi abuela, la sopa de cebolla -cuya receta es de mi otra abuela, no la que abrió el restaurante, sino la otra- y otra vez las carnes a la brasa. Ah bueno, y los pinchos, que son los reyes todo el año."
Entrevistador - "¿Y también coinciden los gustos de la gente con los tuyos? O dicho de otra manera: ¿Cúales son tus platos favoritos Mónica?"
MÓNICA - "Bua, voy a quedar fatal, pero es que son las patatas bravas. Yo cuando voy a URTAU a comer no hay día que no me las coja. Aunque ahora tenemos un nuevo plato que son los canelones que están desbancando a las bravas como mis favoritos. Te lo recomiendo a ti y a todos un día que acompañe el tiempo. Ahí lo dejo."
Entrevistador - "Pues ahora que ya sabemos tus gustos personales, nos gustaría saber también algo más de ti. ¿Cual es el momento más bonito que recuerdas después de tantos años en el valle entre bambalinas del URTAU?"
MÓNICA - "Bua, esto es... enfin. -hace una pausa- Mi momento más bonito está ligado, seguramente, a uno de los episodios más trágicos y difíciles que hemos vivido en los últimos años: las riadas de Arties. Estas riadas me pillaron a mi fuera del valle. Como te imaginarás, me llaman a las 6 de la madrugada,e cuentan lo que ha pasado y entonces, sin pensármelo, vuelvo, estando a 5h de aquí con lo puesto. Mejor no te digo lo que tardé, porque todavía podrían multarme. Llego al túnel, consigo que me lo dejen cruzar sin que dejen pasar a nadie, y claro, llego a Vielha y me dicen que no puedo llegar hasta Arties de ninguna manera.
Llorando no, lo siguiente. Me quería morir. -hace otra pausa-
Así que no se me ocurre nada mejor que aparcar el coche, calzarme las botas de montaña, coger un chubasquero, ir a la panadería, coger un poco de pan, metérmelo en la mochila e irme andando desde Garós (que es donde me dejan llegar). Y cuándo llego a Arties, me encuentro a todos, pero a TODOS los vecinos ayudándonos a vaciar de escombros el restaurante. Eso para mí es el momento más bonito que he vivido en el URTAU."