Las estaciones de esquí se llenan de esquiadores disfrutando de las pistas, pero para aquellos que buscan algo más allá de lo tradicional, el esquí de travesía es la alternativa perfecta.
Este deporte combina el alpinismo con el esquí, permitiéndote ascender montañas cubiertas de nieve y descender por rutas fuera de las pistas marcadas, lo que lo convierte en una experiencia única. En este artículo te hablaremos de qué consiste el esquí de travesía, qué equipo necesitas, cómo es su práctica profesional y cuáles son los mejores lugares para disfrutar de esta modalidad.
¿Qué es el esquí de travesía?
El esquí de travesía o esquí de montaña es una modalidad que se practica en la naturaleza, lejos de las estaciones de esquí y sus pistas señalizadas. A diferencia del esquí alpino, donde se desciende por pistas preparadas y balizadas, el esquí de travesía permite al esquiador marcar su propio camino, disfrutando de la nieve virgen y de los paisajes más espectaculares de la montaña.
La práctica consiste en ascender una montaña utilizando un equipo especializado, para luego descender por rutas sin marcar, lo que lo convierte en un deporte que combina el esfuerzo físico con la adrenalina de descender por terreno no preparado.